La picardía del paisa se refleja en sus danzas
El departamento de Antioquia se ha destacado por sus danzas, puesto que estas tienen marcado un toque bastante malicioso y generan cierta alegría para quienes las bailan.
Es preciso resaltar que, en sus orígenes, las danzas antioqueñas no solo eran bailadas en las zonas rurales, por el contrario tuvieron un gran impacto en los cascos urbanos de los municipios y en muchos barrios de la capital (Medellín); esto es manifestado en uno de los trabajos hechos por el grupo Fantasía Guayaquil Danza, quienes mencionan los barrios de Enciso, Caicedo, Buenos Aires, La Milagrosa y algunos otros del oriente de Medellín.
Años más tarde, debido a la modernidad, las danzas fueron sufriendo algunas variaciones y adaptaciones en las poblaciones urbanas, llevándolas al espectáculo y la academia, lo que generó una gran pérdida de su esencia. Es por esta razón que existen actualmente muchos grupos dedicados a la proyección de la danza, pero tienen presente la formación para la conservación de la cultura.
La Escuela de Danza Guasá ha sido una fiel partidaria de la formación en la cultura paisa (precisamente porque es una institución antioqueña), es por esto que muchas de sus coreografías tienen esa perspectiva pícara o maliciosa que resalta en Antioquia. Una de sus producciones es a ritmo de Baile Bravo; el ritmo de “Baile Bravo” es esa música campesina que nos identifica en las montañas de Antioquia, aquella que ameniza las tertulias y reuniones y que se ha convertido a su vez en danza de picardía y destreza corporal exigente para sus intérpretes. Esta danza es llamada también “Baile de Garrote”, los cuales alegran la fiesta al iniciar las serenatas y los bailes en nuestras veredas. Parece que este baile es una parodia de la zona de minas, prostíbulos y de sectores populares de una Colombia todavía predominantemente campesina (recuperado de "Corporación Cosecheros de Antioquia").
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